INSOMNIO….
La lejanía y desconcierto de no saber quien eres, me tiene
tambaleando, ebrio de emociones que no comprendo, pero que
alegran mi monótona nueva vida de burócrata bizarro, de aquella
especie que nace con el fin . Me refiero ser funcionario
administrativo de institución de financiamiento compartido:
Estatal en la reglamentación mínima y empresarial en la explotación
continua del poco tiempo de ocio, sin incentivo ni reconocimiento.
Bueno, pero no todo es tan malo, se aproxima una guerra y yo
viviendo en este país con delirio de potencia y cojones de Pre- púber,
una suerte de reino de la ambigüedad, paraíso de los golpistas,
corruptos y sinverguenzas que con unas pocas monedas compraron la
memoria de gran parte de esta delgada franja de tierra.
Pero bien, sé lo que es morir en Santiago coreaban más de algún new
wave en las postrimerías de los ochenta. Desde aquel tiempo, que mi
ciudad se ha reducido a una especie de Londres premoderna con tintes
de París tercer mundista; Yo en tanto, en un proyecto de personaje
kafkiano esperando la manzana que me mate o me libere.
Son tantas cosas que pasan por mi cabeza en este receptáculo que me
intoxica con sol y hace patente mi destierro, bueno, mi autoexilio en
este mundo mecánico sin afectos ni emociones solo vanidad y traición
a raudales.
La historia de porqué y como llegué aquí, entrecruza tantos temas y
lugares que trataré de ser breve y no caer en lo monótono de la
descripción detallada de los espacios ni en mostrar a los personajes
que componen este relato como grandes héroes, ni menos describir
los escenarios como grandes instalaciones urbanas, sino por el
contrario, viajar a través de mi propia historia como un observador y
analista de este estado de las cosas ,una suerte de apología a la
generación que casi casi: ganó, luchó y que nunca fue, aquella
generación x pero en versión sudaca , que nació bajo el yugo de una
dictadura pero que tampoco encajó en la dictablanda , aquella que vió
caer a sus hermanos y crecieron con las ansias de reformular todo y
que se quedaron con nada cuando los revolucionaros de cuello y
corbata volvieron del exilio a asumir el control de lo conseguido por la
lucha y el sacrificio de la clase proletaria y más que proletaria por
aquellos que en la clandestinidad no usufuctuaron de la idea para
ganar pasantías a la Habana o crearon más de algún gran negocio
particular con la ayuda internacional a la causa .
Estoy seguro que más de alguien al leer este precario texto me
tratará de resentido y de verdad que no me importa porque la
historia que me tocó vivir no fue mala , y me hace reír de quienes
aún piensan que la construcción de cuadros y toda la palabrería
aprendida como rezo en sus paseos por Europa y América latina
en aquellos años de miedo de niño y sueños de hombre que hoy
sirven para nada más que para un nuevo programa del recuerdo.
Bueno creo que me estoy desperfilando, y mientras escucho canciones
que no huelen a hippie me doy cuenta que estoy lejos de la
representatividad del revolucionario típico. Así que me referiré a este
limbo ideológico con el nombre de reevolucionismo y entenderé como
fin último, la revolución de los sentidos , más allá del LSD y el Ectassy
es decir, la cara C del lado B del último lugar del mundo como se jactó
aquel pequeño hombre contrabolivariano que seduce a tanto tontorrón
que cree que el lloriqueo es romántico.
Al punto, los primeros recuerdos que se vienen a mi memoria son de
una infancia atípica, paseos a casa de familiares tras llegar o partir a
otro lugar saliendo de las maneras más insólitas del cerco militar. Una
vez saliendo de un intento de toma de terreno en la población Summar
en el sector sur de Santiago, fuimos interceptados por un grupo de
niños de uniforme jugando a la guerra con una prepotencia altísima
que era proporcionalmente inversa a su grado de inteligencia, por aquellos días, mi padre estaba contactándose con varios de sus compañeros de manera clandestina, había llegado la información que
era posible que la familia de cuatro personas estuviera en alguna lista
negra de aquel tiempo así que hubo cambios estéticos en nosotros
para usarlos de distractor .Mi madre cambió de color de pelo, a mi
hermano y a mí el pelo largo nos hacía fácil parecer más niñas que
niños era raro todo por aquellos días para completar el cuadro unos
bigotes tipo C.N.I cubrían el rostro de mi padre y un muñeco en un
moisés hacia las veces de tercer hijo de esta familia que recorría la
ciudad de norte a sur para ver a sus familiares y a la vez hablar de
cómo cambiar el orden de las cosas al compás de la música del Pato
Manns, Víctor Jara, o la Viola Parra eso sí que a un volumen bajísimo,
para así no despertar las sospechas de los vecinos que podían ser
parte de la red de informantes pagados que los sistemas de seguridad
tenían en todos los sectores que podrían ser algún tipo de foco
terrorista.
En una de esas tardes, de paseos familiares un grupo de niños que
jugaban inocentemente en un lugar cercano a la calle Pintor Cicarelli
despistaban a cualquier personaje que tratara de averiguar algo
mientras los juegos típicos como el fútbol eran fácil de realizar entre nosotros ya que nuestra comunicación era bastante inusual de un grupo de alrededor de diez sólo cuatro hablábamos en español los restantes una mezcla entre ruso y alemán que era casi indescifrable , de lo que pasaba arriba en la casa nunca supimos como era típico, querían mantenernos alejados de cualquier tipo de riesgo físico o psicológico , no teníamos muchos amigos nos entraban temprano , íbamos a colegios religiosos y nunca hablar con nadie de nuestros nombres o familiares menos salir solos.
Y así pasaron los años, la dictadura se hacía más insostenible y el
descontento aumentó. Por esos años, mi familia se desintegró mi pápá
se fue al sur, mi mamá comenzó a trabajar y nosotros (mi hermano y
yo) destinados a vivir en casa de nuestros abuelos maternos.
Era extraño recuerdo que vivíamos en un barrio de seguridad , El
PINAR al interior del paradero cinco de Vicuña Mackenna , un barrio
mixto que a comienzos de los sesenta era habitado por funcionarios de carabineros y obreros de textiles y de cristalerías; de esta mezcla provengo, una mixtura de subjetividades aparentes pero no distantes entre sí .
En el lugar comencé a crecer como un tipo que no creía en los
cuadros, recuerdo cuando con un amigo decidimos entrar
en las juventudes comunistas y durante una semana elaboramos un
análisis de territorio y las posibles formas de intervención con el fin de
dar un mejor funcionamiento a la presencia del partido y ganar más
participación por parte de los jóvenes. Debemos haber tenido doce
años y algo, pero estábamos convencidos que nuestro aporte podría
servir en la lucha contra Pinochet, cual fue nuestra frustración tras
estar escuchando las ordenes de la cúpula por alrededor de dos horas
y pese a nuestros intentos por intervenir en el debate parecía que en
aquella casa sólo existíamos como número del contingente .
Recuerdo que durante las siguientes semanas comenzamos a
documentarnos acerca del MIR y nos sedujo aquel planteamiento que
pese a ser burgués representaba nuestra idea de reformar la
participación juvenil dentro de la izquierda estudiantil, fue así como de
a poco participamos del MER y posteriormente de forma autónoma
albergamos la lucha de la JRME, eran días de arduo trabajo
intelectual y político, el relacionarse con jóvenes rebeldes de otras
latitudes se hacía cada vez más necesario , por aquellos días al interior
del MIR se negaba la autonomía a la juventud rebelde Miguel
Enríquez así que decidimos seguir trabajando en forma autónoma tras
la llegada de la democracia .
En realidad, de los días de lucha no es de lo que quiero hablarles sino
de la historia paralela de una vida clandestina , aquellas noches de
terciopelo , maquillaje vino tinto y comisarías , de carreras desde el
SINDICATO DE TROLEBUSES a la Alameda para evadir a la
policía tras cualquier muestra artística underground a comienzos de
los noventa , o simplemente recordar como siendo adolescentes
soñábamos con un Chile mejor sin tanta rivalidad ni atomización , eran
días extraños la izquierda volvía a ser marginada y dentro de ella
nosotros aún más , no creíamos en la lucha armada más que mal
cualquiera empuña un fusil la idea es saber con que objetivo y en esos
años todo estaba de cabeza , se hablaba de justicia en la medida de lo
posible, y el dictador jugaba a la guerra en sus operativos de enlace
demostrando que la democracia era nada más que un teatrillo de
marionetas octogenarias .
Las calles , olían a destape , pero a la chilena como decía el teatro
concert Chile adolescente , se volvía punk y anarquista , ni tan punk ,
ni tan anarquista tampoco pero en un país manejado por la política de
los consensos que más se podría esperar, así y todo las pugnas
internas ya no eran tan trascendentes así que todo se enfocaba y
reducía a los famosos procesos de discusión interna una suerte de
reunión por clanes sin ningún atisbo de humo blanco y eso es todo que
más se podría hacer, ya terminó mi hora de colación y como no hay
más historias de que alimentarles prefiero seguir pensando que
mañana será otro día y quizás mis sueños de niño creen una
latinoamerica mejor.
Sentí un sin fin de emociones cuando terminé de leer estas palabras y
recogí el cuerpo sin vida de mi hermano, siempre fue un soñador, y que ganó la frustración de ver que solo cambian los payasos pero el circo, el circo es aún peor.
En homenaje a Eduardo Miño y Luciano Carrasco

Emocionado y perplejo, miles de caminos nos unen en miles de batallas sin nombre. El coraje de los que son, no es nuestro coraje.
Espero algún día volverme de papel y tener el viento a mi favor. Volar en círculo sin dirección y caer en las manos de en ser que nunca será.
un abrazo con olor a pólvora
vitxo